A pesar de que hace unos
cinco meses, Estados Unidos perdió su AAA, los inversores siguen comprando los
bonos emitidos por Washington. Sin embargo en Europa, donde la crisis del euro
y los problemas económicos crónicos erosionan las calificaciones de los grandes
países como Francia, Italia y España, los inversores son más cautelosos.
El jueves, el euro cayó por
debajo de $ 1,28. Y Francia pago más, que en subastas anteriores, para colocar
sus bonos a 10 años.
La próxima semana, lo más
normal es que, los inversores obliguen tanto al gobierno italiano, como al español
a pagar intereses más altos por los bonos, que estos países tienen que obtener
para pagar otros cuyos vencimientos están próximos.
El jueves los bonos
italianos a 10 años estuvieron por encima del 7% en concreto al 7,09%, mientras
que los españoles al mismo periodo (10 años) estuvieron en el 5.64%. Las
acciones en Europa también cayeron en términos generales, sobretodo las de los
bancos.
Parece ser que los mercados
financieros están observando con atención los esfuerzos del Banco Central
Europeo para evitar que los problemas de la deuda de la mayoría de los estados
de la zona euro, debilite el sistema bancario europeo. Los préstamos por parte de
esta entidad a los bancos comerciales a bajo interés en diciembre, ha
contribuido a calmar el fin de año.
Pero la calma ha durado poco
ya que la cotización, UniCredit, fue suspendida el jueves en Milán, tras perder
casi un cuarto de su valor. Al parecer existe la preocupación de que Unicredit
podría tener problemas para provisionar los millones de euros que los
reguladores le están exigiendo. Las acciones de los bancos españoles también sufrieron
después de que Luis de Guindos, el nuevo Ministro de Economía y Competitividad
español, en una entrevista a el Financial Times comentara que los bancos de
España tienen que provisionar alrededor de 50 millones de euros (64 mil
millones dólares) para limpiar sus balances. Con esta situación no parece claro
que el Banco Central Europeo puede continuar apagando todos los fuegos que
siguen surgiendo. Se podría decir sin miedo a equivocarnos que el Banco Central
Europeo no funciona.
Por otro lado Hungría,
miembro de la Unión Europea, pero que no forma parte del euro, está al borde
del colapso financiero, en medio de rumores sobre si su gobierno de centro
derecha, se está distanciando del Fondo Monetario Internacional y la Comisión
Europea en un momento en que Budapest estaba esperando su ayuda. La calificación
de Hungría, según dos de las empresas calificadoras de riesgo, es similar al
bono basura. En este contexto los inversores han renunciado a la compra de
algunos de los bonos que ofreció el jueves el gobierno húngaro, y por lo tanto
han obligado al país, a pagar una prima más alta en compensación por el riesgo.
Hungría vendió sólo 35 mil millones de florines ($140 millones) de los 45 mil
millones que el Tesoro ofreció el jueves, con unos intereses del 9,96%.
Pero la atención sigue estando
en el problema que tienen tanto Italia, como España e incluso Francia para
continuar asumiendo el aumento de los costos de su endeudamiento. Cuando el
Banco Central Europeo el mes pasado comenzó a ofrecer los bancos comerciales préstamos
a bajo interés de hasta tres años, se espera que la consecuencia de esta acción
fuera que parte del dinero puesto a disposición se utilizara para comprar bonos.
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