La economía estadounidense ha
terminado 2011, con un crecimiento desde mínimos y con el desempleo por debajo
de su máximo histórico. La pregunta que ahora se hacen los analistas es si continuara
esta progresión. Nos gustaría poder decir que sí, pero a menos que los
responsables políticos actúen de una forma hábil la respuesta será no.
Parece que los analistas
esperan un crecimiento de alrededor del 3% en el último trimestre de 2011, una
cifra importante en comparación con el 1,2% que registró en los tres primeros
trimestres del mismo año.
Los compradores en estas
fiestas parece ser tenían algo más
dinero, pero este aumento de liquidez no ha sido debido a la subida de los
salarios, sino entre otros factores a la disminución de los precios del
petróleo. La caída en la tasa de desempleo se debió a una combinación de dos
factores; las nuevas contrataciones y un gran número de trabajadores
potenciales que dejaron buscar trabajo. Las señales de vida en el mercado de la
vivienda, se han visto atenuadas por la caída de precios.
Sin embargo parece ser que Washington
proporcionara menos ayudas gubernamentales en 2012 para ayudar a crear empleos,
apoyar la demanda y evitar las ejecuciones hipotecarias. Esto significa que la
proyección económica es de expansión anémica y alto desempleo.
Hay que asumir la recesión
en Europa y la desaceleración prevista en China serán superficiales y no
representarán una amenaza real para la recuperación de los Estados Unidos. Si
estas suposiciones son incorrectas, el crecimiento de la economía de Estados
Unidos, en su caso, será mínimo y el desempleo aumentará.
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